Voy cargado con una montaña

Descripción

Cuento africano Voy cargado con una montaña

Erase que se era un padre que vivía solo con sus cuatro hijos.

La desgracia quiso que el padre falleciera repentinamente, dejando a sus hijos aún adolescentes, desamparados y sin medios económicos para sobrevivir. ¿Quién cuidaría de ellos si no tenían parientes directos?

Una noche el padre apareció en sueños al mayor de ellos y le dijo:

—Mañana, junto con tus hermanos, dirigiros al monte. Al pie de la montaña encontraréis una caja enorme envuelta en gruesos sacos. En ella se encierra un tesoro suficiente para que vosotros podáis vivir holgadamente durante largos años. Para ello debéis cargad los cuatro con la caja y no podréis abrirla hasta llegar a casa. Si durante el viaje de regreso, alguien os preguntara con qué vais cargados, debéis responder: “VAMOS CARGADOS CON UNA MONTAÑA”.

A la mañana siguiente el joven contó a sus hermanos su sueño, y más animados con estas noticias emprendieron los cuatro hermanos la marcha hacia el monte del fabuloso tesoro.

Después de doce horas de caminata por los intrincados senderos del bosque, llegaron a las faldas del monte donde se encontraba el tesoro. Efectivamente, a los pocos minutos de búsqueda, dieron con la anunciada caja envuelta en burdos sacos. Cuatro gritos de alegría se unieron al unísono en las montañas.

En un principio pensaron cargar la caja entre dos, con el fin de irse relevando, pero fue inútil: La caja pesaba demasiado, así que decidieron cargar la caja entre los cuatro posicionándola estratégicamente sobre sus hombros.

Recién iniciado el regreso pasaron por un poblado, y uno de los vecinos, admirado del esfuerzo que acusaba el rostro de los portadores les preguntó:

—¿Qué lleváis ahí que pesa tanto?

A lo que el primogénito respondió:

—“VOY CARGADO CON UNA MONTAÑA”

banner comprar viaje ilombe

Esta respuesta egoísta sorprendió a los hermanos, pues todos ellos estaban superando con esfuerzo la fatiga de portar la pesada caja, pero se repusieron prontamente pensando que se trataba de un olvido pasajero de su hermano mayor.

Al pasar por la segunda aldea, varias personas reunidas en la casa de la palabra, quedaron sorprendidas al contemplar el aspecto cansado y sudoroso de los cuatro hermanos oprimidos por la pesada caja. Un anciano allí reunido, el de más edad, les preguntó:

—¿Qué lleváis ahí que pesa tanto?

A lo que nuevamente el hermano mayor respondió rápidamente:

—“VOY CARGADO CON UNA MONTAÑA”

Idéntica escena se repitió al cruzar el río en cuyas aguas algunas personas lavaban la ropa, y con dos curiosos viandantes que se cruzaron en su camino. Siempre, el hermano mayor respondía con presteza:

—“VOY CARGADO CON UNA MONTAÑA”

A falta escasa de unos metros para llegar a su casa, los hermanitos, solidariamente y sin previo aviso, soltaron la caja que tanto pesaba al tiempo que increpaban a su hermano:

—Los cuatro hemos ido a buscar el tesoro que te indicó nuestro padre fallecido, los cuatro lo encontramos y lo transportamos, y cargamos con el peso insoportable de la caja, pero siempre que nos han preguntado, tu respuesta ha sido la misma:

—“VOY CARGADO CON UNA MONTAÑA”

—¡Quédate tú pues, con la carga! ¡Nosotros nos vamos!

Y lo dejaron solo sin esperar respuesta.

El hermano mayor, ante tal escena, en lugar de ir en busca de sus hermanos y tratar de resolver el conflicto, trató por sí mismo de transportar la pesada y preciosa carga. Varias fueron las tentativas, más el resultado fue siempre el mismo: ¡IMPOSIBLE!

Desesperado ante el hecho de poder cargar con la caja, decidió no hacer caso, una vez más, a las instrucciones precisas de su padre y rompió la misteriosa caja, que al instante vio desaparecer con estupor y consternación.

Por eso en Guinea Ecuatorial y entre la etnia Fang, es muy común decir:

“El egoísmo y la ambición no solo dañan a nuestros semejantes sino también a nosotros mismos.”

¿Sabías qué?

No se puede hablar de cultura africana sin hablar del papel que juegan los antepasados y los espíritus de los familiares fallecidos. Omnipresentes, suelen aparecer con mucha frecuencia en los cuentos africanos para lanzar una misiva o ayudar a sus familiares vivos (como el hada madrina o la bruja buena de los cuentos occidentales).

En cierto modo, los muertos siguen viviendo e influyendo en la vida de los hombres. Por eso es de vital importancia tenerlos presentes y respetarlos.

Información adicional

Valores Educativos

Familia, Generosidad, Justicia, Respeto, Responsabilidad

Edad Recomendada

Primaria, Primeras edades

Precio

Gratis

País

Guinea Ecuatorial

Etnia

Fang

Idioma

Castellano

Valoraciones

  1. Reen

    Me gusto el cuento y lo pasare a mis hijos. Gracias y animos

    • Alejandra Ntutumu

      ¡Nos alegra que te haya gustado! Un abrazo.

  2. Elisa

    ¡Muchas gracias por compartir!

    • Alejandra Ntutumu

      ¡Gracias ti por leernos! 🙂

  3. Kattya Hernández Basante

    Hermoso cuento – una lección más para la vida! Gracias

    • Alejandra Ntutumu

      ¡Gracias a ti!

Añadir una valoración

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *